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“Cuando aún se ignora si el día traerá labios suspirantes,
veneraciones, encuentros rituales, lluvias o cementerios”
Enrique Molina
Empezando a moverte mientras el día quieto
descansa todavía entre los pechos de la noche
En esa hora de crepúsculo y memoria
cuando igual que si hubieras trasnochado
sientes el cuerpo endurecido, y lo relajas
de modo que el día que se acerca
no te encuentre demasiado tieso
ni demasiado duro, y no te quiebres al chocar.
Hora de víspera
cuando empiezas a reflexionar con la boca en el sueño
y no sabes qué suspiro, lluvia o cementerio
o carne tibia o desgarro te traerá
Lindo sería perfeccionar los ritos
saber a ciencia cierta cómo y cuándo;
asegurar los encuentros
contar con un dibujo, un plano
a fin de gambetear esas paredes
que impiden dar la mano, quitarse la coraza
dar y pedir un beso.
Indefenso ante lo cierto
sabiendo que no sabes, que no ves
que una gelatina de metal impide
tu contacto con las gentes y las cosas.
Sólo de a ratos la certeza
sólo un relámpago
alumbrando a quien conserve los ojos abiertos
cuando penetrás en tu propia voluntad
cuando interrogás a tus propios sentimientos
cuando sabés que hay cosas que dependen de vos.
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